Formación Otomí: Eje del Acuífero Cuautitlán-Pachuca

23/03/2023

En el corazón de la Cuenca del Valle de México, bajo la ebullición de la vida urbana y la actividad industrial, yace un tesoro natural de inmensa importancia: el acuífero Cuautitlán-Pachuca. Este vasto reservorio de agua subterránea es un pilar fundamental para el abastecimiento de millones de habitantes en el Estado de México e Hidalgo. Su existencia y funcionamiento dependen en gran medida de complejas estructuras geológicas, entre las cuales destaca una en particular: la Formación Otomí. Comprender qué es esta formación y cómo interactúa con el sistema hídrico subterráneo es clave para apreciar la fragilidad y la trascendencia de este recurso vital.

¿Cuál es el origen del nombre Otomi?
El nombre Otomi proviene del náhuatl otomitl, que se cree que proviene de totomitl (tirador de aves).
Índice de Contenido

¿Qué es la Formación Otomí?

La Formación Otomí es una unidad geológica compuesta principalmente por productos volcánicos, específicamente depósitos piroclásticos, que se formaron durante la parte más temprana del Plioceno Tardío. Se localiza al occidente de la Cuenca de México, en la región conocida como Sierra de Monte Alto. Esta sierra es reconocida como una de las zonas de recarga principales para el acuífero Cuautitlán-Pachuca, clave 1508.

Esta formación se caracteriza por presentarse como flujos lobulados y por incluir lavas que afloran en las regiones más elevadas de la Sierra de Monte Alto. Es común encontrar intercalaciones de brechas volcánicas con las coladas lávicas, que a menudo exhiben una textura fanerítica en los derrames de mayor consistencia. Se estima que su espesor máximo alcanza los 1,300 metros en el Cerro Las Palomas, lo que la convierte en una capa geológica de considerable magnitud y relevancia hidrogeológica.

El Contexto Geológico del Acuífero Cuautitlán-Pachuca

Para entender la importancia de la Formación Otomí, es esencial ubicarla dentro del marco geológico más amplio del acuífero Cuautitlán-Pachuca. Este acuífero se sitúa dentro de la Cuenca del Valle de México, en la Provincia Fisiográfica del Eje Neovolcánico. Su subsuelo está constituido por una compleja secuencia de materiales que incluyen:

  • Rocas Volcánicas del Oligoceno: Las formaciones más antiguas, como el Grupo El Morro y la Riolita Navajas, compuestas por lavas, brechas, tobas y conglomerados. Funcionan como basamento geohidrológico debido a su baja permeabilidad.
  • Rocas Volcánicas del Mioceno: Afloran en la Sierra de Pachuca y al poniente de la ciudad. Con espesores de hasta 1,000 metros, estas rocas actúan como zonas de recarga para los acuíferos de la planicie.
  • Rocas Volcánicas del Plioceno: Además de la Formación Otomí, esta era produjo una variedad de productos ácidos e intermedios (andesíticos a riolíticos), incluyendo tobas cristalinas y pumíticas. Su baja permeabilidad las convierte en fronteras de los acuíferos a profundidad. También se formaron cuencas endorreicas con potentes depósitos lacustres, que son prácticamente impermeables.
  • Cuaternario: Durante el Pleistoceno, se formaron aparatos volcánicos de morfología joven. Los depósitos aluviales y lacustres del Cuaternario, con espesores de hasta 500 metros en el norte de la cuenca, son materiales poco consolidados que se interdigitan con formaciones volcánicas. Los sedimentos lacustres, arcillosos y de baja permeabilidad, dificultan la infiltración de agua.

La geología estructural de la región está marcada por una intensa actividad volcánica y tectónica, con sistemas de fracturas y fallas que han influido en la formación de cuencas y en la distribución de los materiales geológicos. La Formación Otomí, al ser parte de este complejo entramado de rocas volcánicas y sedimentarias, juega un papel crucial en la configuración del sistema acuífero.

Hidrología Subterránea: El Rol de la Formación Otomí

El acuífero Cuautitlán-Pachuca se clasifica como semiconfinado, heterogéneo y anisotrópico. Se divide en tres unidades principales desde el punto de vista hidrogeológico:

  1. Unidad Basal: Riolitas con fracturamiento moderado y baja permeabilidad.
  2. Unidad Superior: Materiales andesíticos con intenso fracturamiento, brechas volcánicas poco consolidadas y tobas arenosas. Esta es la unidad que proporciona buena permeabilidad y constituye el principal acuífero profundo.
  3. Tercera Unidad: Arenas, arcillas y tobas del Reciente, poco permeables y con baja capacidad productora.

La Formación Otomí, al estar constituida por depósitos piroclásticos y lavas con intercalaciones de brechas volcánicas, contribuye a la unidad superior o a zonas de transición que alimentan el acuífero principal. Su ubicación en la Sierra de Monte Alto, una de las zonas de recarga, es estratégica. El agua de lluvia se infiltra a través de estas formaciones más permeables en las zonas elevadas y se mueve hacia las partes más profundas del acuífero, reponiendo sus reservas.

Sin embargo, a pesar de estas zonas de recarga, el acuífero Cuautitlán-Pachuca ha mostrado profundidades al nivel estático que varían entre 30 y 130 metros en 2005, con un promedio superior a los 70 metros. La configuración de los niveles estáticos revela un flujo subterráneo que converge hacia el Valle de Cuautitlán, indicando un centro de recolección de flujos. La sobreexplotación ha provocado un abatimiento medio de 1.5 metros anuales en la zona del valle, lo que subraya la importancia de la recarga natural y la necesidad de gestionarla adecuadamente.

Desafíos y Sostenibilidad del Acuífero Cuautitlán-Pachuca

La situación actual del acuífero Cuautitlán-Pachuca es crítica. La extracción total de agua subterránea asciende a 751.3 millones de metros cúbicos anuales, de los cuales un 91% se destina al uso público urbano. Sin embargo, la recarga total media anual que recibe el acuífero es de solo 356.7 millones de metros cúbicos anuales. Esta disparidad ha llevado a una severa sobreexplotación, con un déficit de 58.37 millones de metros cúbicos anuales.

Las consecuencias de esta sobreexplotación son múltiples y graves:

  • Abatimiento de los Niveles: La disminución continua del nivel del agua subterránea hace que los pozos existentes sean menos eficientes o queden inutilizados, aumentando los costos de bombeo y la necesidad de perforar pozos más profundos.
  • Modificación del Sistema de Flujo: El patrón natural de movimiento del agua subterránea se altera, afectando la distribución del recurso.
  • Hundimientos Diferenciales del Terreno: La extracción excesiva de agua de los materiales compresibles, como las arcillas y limos, provoca la consolidación del suelo y el hundimiento de la superficie. Esto causa daños severos a la infraestructura urbana, incluyendo avenidas, puentes y viviendas, y la formación de grietas en zonas de transición entre suelos y rocas volcánicas.
  • Deterioro de la Calidad del Agua: Aunque la calidad del agua es generalmente buena, la sobreexplotación puede inducir la intrusión de contaminantes. Se han detectado concentraciones de cromo hexavalente en zonas industriales (como Lechería) y un aumento en las concentraciones de cloro y nitratos, indicando contaminación por aguas residuales y agroquímicos.

Tabla Comparativa: Balance Hídrico del Acuífero Cuautitlán-Pachuca (Cifras en Millones de Metros Cúbicos Anuales)

Concepto Volumen (MM3/año) Descripción
Recarga Total Media Anual (R) 356.7 Agua que ingresa al acuífero (infiltración y flujo subterráneo).
Descarga Natural Comprometida (DNCOM) 0.0 Salidas naturales de agua que deben mantenerse (manantiales, etc.).
Volumen Concesionado (VCAS) 415.07 Volumen de agua cuyo derecho de extracción está otorgado legalmente.
Volumen de Extracción Estimado (VEXTET) 751.3 Volumen total de agua extraída anualmente del acuífero.
Disponibilidad Media Anual (DAS) 0.0 Volumen disponible para nuevas concesiones (R - DNCOM - VCAS).
Déficit -58.37 Indica que el acuífero está en sobreexplotación (se extrae más de lo que se recarga).

Regulación y Futuro del Acuífero

Actualmente, el acuífero Cuautitlán-Pachuca está sujeto a diversas vedas y acuerdos que buscan controlar la extracción de agua subterránea. Sin embargo, la persistente sobreexplotación y sus efectos negativos demuestran la insuficiencia de las medidas actuales. Las conclusiones de los estudios técnicos señalan la necesidad urgente de un ordenamiento legal que abarque la totalidad del acuífero para controlar la extracción, explotación, aprovechamiento y uso del agua subterránea, con el fin de lograr la sostenibilidad ambiental.

Se recomienda suprimir las vedas fragmentadas existentes y decretar un nuevo ordenamiento integral que permita una administración y uso sustentable de las aguas nacionales del subsuelo. Esto incluye la integración de un padrón confiable de usuarios y extracciones, fundamental para una gestión efectiva y la protección a largo plazo de este acuífero vital, del que depende la Formación Otomí y todas las demás capas geológicas que lo conforman.

Preguntas Frecuentes sobre la Formación Otomí y el Acuífero Cuautitlán-Pachuca

¿Es la Formación Otomí la única fuente de agua para el acuífero?

No, la Formación Otomí es una de las unidades geológicas clave que contribuyen a la recarga del acuífero, especialmente por su ubicación en la Sierra de Monte Alto, una zona de recarga. Sin embargo, el acuífero se alimenta de diversas fuentes y formaciones geológicas (Mioceno, Cuaternario) y de la infiltración de agua de lluvia en otras áreas.

¿Qué significa que el acuífero esté en sobreexplotación?

Significa que el volumen de agua que se extrae del acuífero anualmente es significativamente mayor que el volumen de agua que se recarga de forma natural. Esto resulta en una disminución constante de los niveles de agua subterránea, lo que se conoce como 'minado' de la reserva no renovable.

¿Cómo afecta la sobreexplotación a la infraestructura urbana?

La extracción intensiva de agua subterránea, especialmente en suelos compresibles, provoca hundimientos diferenciales del terreno. Esto significa que el suelo se asienta de manera desigual, causando daños a edificaciones, carreteras, tuberías y sistemas de drenaje, lo que genera altos costos de mantenimiento y reparación.

¿Se está haciendo algo para mejorar la situación del acuífero?

Sí, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) realiza estudios técnicos para monitorear el acuífero y ha propuesto un nuevo ordenamiento legal para controlar la extracción y lograr un uso sustentable. Se busca reemplazar las vedas existentes por un marco regulatorio más efectivo y unificado.

¿Qué tipo de rocas componen la Formación Otomí?

La Formación Otomí está compuesta principalmente por productos volcánicos piroclásticos, como tobas y cenizas, y por derrames de lava. También se mencionan intercalaciones de brechas volcánicas, lo que indica una mezcla de materiales fragmentados y solidificados de origen volcánico.

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