21/11/2023
El barrio de Tetuán, en el corazón de Madrid, es un crisol de historias, tradiciones y, sobre todo, una muestra viva de la constante evolución urbana. Lo que para muchos es una zona bulliciosa y comercial, guarda en sus entrañas el rastro de un pasado industrial que, silenciosamente, está siendo reescrito. Calles que antes albergaban pequeños talleres y naves industriales, hoy son el escenario de una metamorfosis profunda, donde la modernidad de los espacios de coliving y las nuevas promociones inmobiliarias desplazan el legado de la pequeña industria. Este artículo se adentra en el corazón de Tetuán para desvelar dónde se ubicaban estos talleres, cómo han sido parte fundamental de su identidad y, sobre todo, cómo la llamada “gentrificación productiva” está redefiniendo su paisaje urbano y social.

La transformación de Tetuán no es un fenómeno aislado, sino un reflejo de los cambios que experimentan muchas ciudades. Sin embargo, en este rincón de Madrid, la historia de sus talleres, su ubicación estratégica y la particular forma en que se está desarrollando esta evolución, ofrecen una radiografía detallada de un proceso complejo. Acompáñenos en este recorrido por sus calles y descubra cómo el pasado industrial de Tetuán se entrelaza con su vibrante y cambiante presente.
- El Corazón Industrial de Tetuán: Un Pasado Laborioso
- La "Gentrificación Productiva": Un Concepto Clave
- Testimonios de una Transformación: Calles Emblemáticas
- El Precio del Progreso: Servicios Públicos y Desequilibrio Urbano
- Un Barrio en Contraste: Miradas al Presente y Futuro
- Preguntas Frecuentes sobre la Transformación de Tetuán
El Corazón Industrial de Tetuán: Un Pasado Laborioso
Para entender la esencia del Tetuán de antaño, es imprescindible viajar al corazón de su actividad industrial. Tras la Guerra Civil, el barrio de Estrecho, una zona popularmente conocida pero que no figura en los mapas oficiales como distrito, se convirtió en un hervidero de pequeña industria. Este nombre, Estrecho, evocaba con guasa la necesidad de atravesar un “estrecho” para llegar a Tetuán desde el extrarradio de Madrid. Fue en este enclave donde se asentó una intensa actividad fabril, caracterizada por la proliferación de naves de ladrillo construidas específicamente para albergar pequeñas industrias.
Los talleres de Tetuán no eran grandes complejos fabriles, sino pequeñas y medianas empresas que convivían armoniosamente con el caserío típico del barrio, dando forma a un ecosistema urbano único. Principalmente, estas actividades se concentraban en las inmediaciones de la calle de Lérida y sus calles transversales más pequeñas. Entre estas arterias secundarias, destacan vías como la propia calle de las Mercedes, Manuel Luna, La Coruña, San Enrique o Anastasio Herrero, entre otras. Estas calles, hoy testigos de una profunda remodelación, fueron en su momento el epicentro de la producción textil y mecánica, dando empleo a numerosos vecinos y contribuyendo significativamente a la economía local.
La calle de las Mercedes, por ejemplo, era una vía repleta de pequeñas naves industriales, muchas de ellas talleres automovilísticos, que se mezclaban con viviendas particulares. Al final de esta modesta calle, aún se pueden observar interesantes ejemplos de vivienda obrera de estilo neomudéjar popular y algunos hotelitos que datan de una época en la que la barriada no se extendía mucho más allá, y la pequeña burguesía local edificaba sus residencias en sus contornos. Esta mezcla de usos residenciales e industriales creaba un tejido urbano denso y funcional, donde el trabajo y la vida cotidiana estaban intrínsecamente ligados.
Paralelamente a este desarrollo industrial, el distrito de Tetuán experimentó una expansión hacia el Este. Durante el franquismo, la Castellana se consolidó como un eje prioritario de desarrollo, impulsando la construcción de viviendas residenciales de gran envergadura, como el Hogar del Empleado, o los edificios del Ministerio de Marina y del Ejército de Tierra, todos ellos articulados a ambos lados de la calle del General Perón. Esta expansión generó un contraste interesante: mientras las calles interiores de Estrecho mantenían su carácter industrial y artesanal, quedaban envueltas entre el ajetreo comercial de Bravo Murillo y la pujanza de la nueva zona de negocios de la Castellana. Este estatus, que hoy se revela como amenazante para la naturaleza original del barrio, sentó las bases para la transformación que presenciamos en la actualidad.

La "Gentrificación Productiva": Un Concepto Clave
El proceso de cambio que vive Tetuán, y en particular el barrio de Estrecho, ha sido conceptualizado por geógrafos como Dot, Pallares-Barbera y Casellas bajo el término de gentrificación productiva. Este concepto, acuñado a partir de sus estudios en el antiguo distrito industrial del Poblenou, se refiere a la expulsión de actividades económicas que ocurre debido a la implantación de nuevas normativas urbanísticas que favorecen una reestructuración del espacio económico. A diferencia de la deslocalización industrial, la gentrificación productiva reconoce explícitamente que el desplazamiento de estas actividades se produce dentro del mismo entorno urbano, en lugar de trasladarse a otras regiones.
En el caso de Tetuán, las naves y edificios industriales que antes definían el paisaje del barrio, aunque urbanísticamente podían tener uso industrial o de oficinas, están siendo objeto de un cambio radical. Los propietarios de estos inmuebles tienen la posibilidad de presentar a la Administración planes especiales que justifiquen una alteración en el uso consignado en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOU). Un ejemplo claro de esto es el Plan Especial para la Mejora de las Actividades Económicas, aprobado en 2012, que precisamente contempla y facilita este tipo de usos alternativos.
Esta flexibilidad en la normativa urbanística, aunque busca la "mejora" de las actividades económicas, a menudo se traduce en la sustitución de usos industriales por otros más rentables en el mercado inmobiliario actual, como el residencial o el terciario de hospedaje (coliving, hoteles urbanos, apartamentos de alquiler). El valor del suelo en zonas céntricas como Tetuán, combinado con la demanda de nuevas formas de vivienda y alojamiento, hace que la reconversión de antiguas naves industriales en modernos complejos residenciales o de servicios sea una opción económicamente muy atractiva para los promotores. Este fenómeno, si bien puede traer inversión y renovar ciertas áreas, plantea serias preguntas sobre la diversidad de usos en el barrio y la preservación de su tejido productivo original. La gentrificación productiva, en esencia, es la historia de cómo la planificación urbana puede, intencionada o no, alterar la función económica de un área, desplazando a sus actores originales en favor de otros con mayor capacidad de adaptación al nuevo marco legal y de mercado.
Testimonios de una Transformación: Calles Emblemáticas
Para comprender la magnitud de la transformación en Tetuán, es crucial observar los cambios concretos que se están produciendo en sus calles más representativas. Lo que antes eran centros de producción, hoy se están convirtiendo en modernos espacios residenciales o de servicios, redefiniendo la identidad del barrio.
La Calle de las Mercedes: De Talleres a Soles y Coliving
La calle de las Mercedes, una pequeña vía perpendicular a Bravo Murillo, es un microcosmos de esta evolución. Durante años, estuvo salpicada de naves industriales, la mayoría talleres automovilísticos, que convivían con viviendas. Sin embargo, recientemente, varias de estas naves en su acera izquierda fueron derribadas, dando lugar a un gigantesco solar de 1.490 metros cuadrados. Este espacio, con restos de aislante amarillo en las medianeras de los edificios colindantes, es un claro testimonio de lo que fue y lo que será. Más al fondo de la calle, en el chaflán del edificio del cruce con la calle Asunción Castell, el aparcabicis de un moderno hotel urbano y edificio de coliving ocupa el espacio donde hasta hace poco había oficinas. Este es un ejemplo palpable de cómo la pequeña industria está siendo desplazada por nuevas promociones inmobiliarias, a menudo destinadas al alquiler de corta o media estancia.
San Enrique y Anastasio Herrero: El Conflicto de Usos
Las calles de San Enrique y Anastasio Herrero son otros focos de esta transformación, donde el cambio de uso urbanístico ha generado incluso tensiones sociales. En octubre pasado, el Ayuntamiento de Madrid aprobó el plan especial que permite reconvertir en pisos los edificios industriales situados en San Enrique 5 y en los números 10, 12 y 14 de Anastasio Herrero. Este proyecto, que llevaba años intentando cumplir las condiciones para la conversión del suelo, finalmente pasó todos los trámites, amenazando la supervivencia de dos importantes centros sociales ocupados del barrio: La Enredadera (Anastasio Herrero) y La Coko (San Enrique). Curiosamente, el último uso que tuvo San Enrique 5 antes de albergar el centro social fue una nave para producción de cine y estudio de grabación, una actividad que ha proliferado en los últimos años en el distrito, precisamente por la abundancia de naves industriales disponibles.

En el número 9 de la calle Anastasio Herrero, justo enfrente de La Enredadera, hay otras naves que albergaban una fábrica de enseres de madera. El 29 de marzo se aprobó el plan especial que permite el cambio de uso de industrial a terciario de hospedaje para la compañía de inversión y gestión de activos inmobiliarios Dazia Capital. Se trata de una parcela de 712 metros cuadrados y una superficie construida de 2.780 metros cuadrados, que será reconvertida en un edificio de coliving con 79 habitaciones y zonas comunes, distribuidas en cuatro plantas.
La Calle Lérida y Más Allá
La calle de San Enrique también muestra movimiento más allá de La Coko. Pared con pared con el centro social, el Canal de Isabel II posee un edificio industrial de los años cincuenta, la antigua sede de Hidroeléctrica Santillana, en el número 3. Este inmueble de 1.384 metros cuadrados fue aprobado para su venta en subasta pública en noviembre de 2021, lo que indica un futuro cambio de uso, aunque su destino aún no ha trascendido.
El desembarco del coliving y los apartamentos de alquiler también llega a la cercana calle Lérida. En el número 41, esquina con La Coruña, se alza un gran edificio industrial de 1960, actualmente en uso, con 3.000 metros cuadrados distribuidos en cinco plantas de oficinas y talleres. Sin embargo, pronto se convertirá en un inmueble de 33 apartamentos para alquilar, gracias al proyecto de Oriquia, la socimi de la familia Capriles. Estos ejemplos ilustran cómo el tejido industrial original de Tetuán está siendo sistemáticamente transformado en respuesta a las dinámicas del mercado inmobiliario y las facilidades urbanísticas.
Tabla Comparativa: Transformación de Usos en Tetuán
| Dirección | Uso Anterior (Industrial/Oficinas) | Nuevo Uso Propuesto/Actual | Promotor/Entidad |
|---|---|---|---|
| Calle de las Mercedes (varias naves) | Talleres automovilísticos / Naves industriales | Solar / Proyectos de coliving y alquiler | Desconocido / Varios |
| San Enrique 5 | Nave para producción de cine y estudio de grabación | Pisos residenciales | Ayuntamiento de Madrid (aprobación plan) |
| Anastasio Herrero 10, 12, 14 | Edificios industriales | Pisos residenciales | Ayuntamiento de Madrid (aprobación plan) |
| Anastasio Herrero 9 | Fábrica de enseres de madera | Edificio de coliving (79 habitaciones) | Dazia Capital |
| San Enrique 3 | Antigua sede de Hidroeléctrica Santillana (industrial) | Venta en subasta pública (futuro uso por definir) | Canal de Isabel II |
| Lérida 41 (esq. La Coruña) | Oficinas y talleres (industrial) | 33 apartamentos para alquilar | Oriquia (familia Capriles) |
El Precio del Progreso: Servicios Públicos y Desequilibrio Urbano
La transformación urbanística de Tetuán no solo afecta a los usos industriales y residenciales, sino que también tiene un impacto significativo en la disponibilidad de servicios públicos para los vecinos. La dinámica de la gentrificación productiva, aunque promete modernidad y nuevas oportunidades, a menudo descuida la infraestructura social que es vital para la calidad de vida de los residentes.
Un claro ejemplo de esta renuncia a las dotaciones públicas se observa en la calle de las Mercedes, en su esquina con Bravo Murillo. Un bonito edificio de ladrillo que hoy alberga instancias de la Fundación Montemadrid, antes de 2012, era un punto de encuentro y servicio para la comunidad. Contaba con un centro de día y una biblioteca, muy frecuentada por estudiantes y vecinos. Sin embargo, con la bancarización de la antigua caja de ahorros y la desaparición de la mayor parte de su obra social, estos servicios fueron cerrados de la noche a la mañana. El barrio de Estrecho, que ya carecía de una biblioteca pública en la zona de Cuatro Caminos, se quedó aún más huérfano de este tipo de espacios.

Lo más preocupante es que la actual transformación de la zona no parece estar orientada a subsanar esta falta de espacios públicos. Al contrario, los planes especiales que permiten los cambios de uso de industrial a residencial o terciario, si bien prevén deberes legales de cesión hacia la administración para “mantener el estándar dotacional”, aceptan que estas obligaciones se moneticen. Esto significa que, en lugar de ceder suelo público para la construcción de equipamientos necesarios (bibliotecas, centros de salud, etc.), el promotor puede simplemente realizar un pago económico al ayuntamiento. Expertos en la materia argumentan que esta monetización debería ser la excepción y no la norma, ya que priva al barrio de espacios físicos vitales para la comunidad.
Este es precisamente el caso del plan especial que afecta a San Enrique 5 y a los números 10, 12 y 14 de Anastasio Herrero. Donde hasta la fecha se celebraban actos culturales, reuniones de colectivos del barrio o se impartían clases de yoga en los centros sociales ocupados, habrá pisos. El Ayuntamiento ha renunciado a que haya un local municipal en el nuevo inmueble, optando por la compensación económica. De manera similar, en el plan especial del número 9 de la calle Anastasio Herrero, a pesar de un exceso de edificabilidad que debería conllevar la cesión de metros cuadrados para el Consistorio (tanto por plusvalía como por estándar dotacional), el coordinador del distrito de Tetuán no consideró conveniente materializar dichas cesiones, aceptando nuevamente la monetización por parte del promotor. Esta tendencia genera un desequilibrio urbano, donde la inversión privada prioriza el beneficio económico sobre la dotación de servicios públicos, dejando a los vecinos con un barrio más denso, pero con menos recursos comunitarios.
Un Barrio en Contraste: Miradas al Presente y Futuro
El Tetuán actual es un lienzo de contrastes, donde el pasado y el futuro se entrelazan de manera palpable. La transformación, a veces silenciosa y otras veces evidente a simple vista, envuelve al observador con una inusitada literalidad. Sus calles son un mestizaje de usos y culturas, ofreciendo una ciudad vibrante y compleja.
En un paseo por el barrio, aún se pueden encontrar establecimientos con letreros árabes alrededor de la mezquita de la calle Anastasio Herrero, o negocios orientados a la comunidad migrante, como abogados especializados o servicios de traducción. Estos conviven con oficinistas españoles de corbata en las casas de comidas de la calle Lérida, creando una dinámica social y económica única. Las casas viejas, que no siguen la actual alineación de las vías, recortan la silueta de calles que aún no han completado una transformación que quedó a medias tras la explosión de la burbuja inmobiliaria.
Frente a las casas caras de manzana interior, que ocupan el solar donde estuvo la gran fábrica cárnica Cabo (quebrada en 1998), un camión de carga aún descansa dentro de una enorme nave, un vestigio de la actividad industrial que una vez dominó la zona. La presencia de bares de toda la vida, naves de venta de segunda mano (de las no glamurosas), locales de arreglos, iglesias evangélicas y numerosos mecánicos de mono azul fumando a las puertas de sus talleres, reafirma la persistencia de un Tetuán más tradicional y obrero.
Sin embargo, esta imagen se complementa con la aparición de una terraza sofisticada en la azotea de un antiguo edificio industrial reconvertido en gimnasio, o un bar con “musiquita” para tomar el aperitivo los fines de semana en el, por lo demás, nada moderno mercado de San Enrique. Estos nuevos establecimientos son los heraldos de la modernidad que se asienta en el barrio. En estas calles, en definitiva, se hace perceptible la gentrificación en sus versiones tanto habitual (residencial) como productiva (económica), un proceso que redefine el carácter de Tetuán, equilibrando su rica historia con las demandas de un futuro en constante evolución.

Preguntas Frecuentes sobre la Transformación de Tetuán
¿Qué es la gentrificación productiva?
La gentrificación productiva es un concepto urbanístico que describe el proceso de desplazamiento o expulsión de actividades económicas (como talleres o pequeñas industrias) de una zona urbana. Esto ocurre debido a cambios en la normativa urbanística que favorecen la reestructuración del espacio económico, permitiendo la entrada de actividades más rentables, como el sector residencial, de oficinas o de hospedaje (hoteles, coliving). A diferencia de la deslocalización industrial, este desplazamiento se produce dentro del mismo ámbito urbano.
¿Dónde se concentraban los talleres en Tetuán?
Los talleres y la pequeña industria en Tetuán se concentraban principalmente en el barrio de Estrecho, especialmente en las inmediaciones de la calle de Lérida y sus calles transversales más pequeñas. Entre estas últimas se incluyen la calle de las Mercedes, Manuel Luna, La Coruña, San Enrique y Anastasio Herrero. Estas áreas eran el corazón de la actividad económica del barrio tras la Guerra Civil.
¿Qué tipo de industrias había en Estrecho?
En el barrio de Estrecho, la actividad industrial era intensa y diversa, aunque se enfocaba en la pequeña y mediana empresa. Las naves de ladrillo construidas para este fin albergaban principalmente industrias textiles y mecánicas. También existían talleres automovilísticos y, en algunos casos, actividades más recientes como la producción de cine y estudios de grabación, que aprovecharon la infraestructura industrial disponible.
¿Cómo están cambiando los antiguos talleres en Tetuán?
Los antiguos talleres y naves industriales en Tetuán están experimentando una profunda transformación. A través de la aprobación de “planes especiales” por parte del Ayuntamiento de Madrid, se permite el cambio de uso urbanístico de industrial a residencial o terciario de hospedaje. Esto ha llevado al derribo de naves para construir solares que luego se convierten en edificios de apartamentos, de coliving o en hoteles urbanos, como se ve en la calle de las Mercedes, San Enrique o Anastasio Herrero.
¿Qué impacto tiene esta transformación en los servicios públicos del barrio?
La transformación tiene un impacto negativo en los servicios públicos del barrio. Aunque los planes especiales prevén compensaciones para mantener el estándar dotacional (servicios públicos), estas obligaciones a menudo se monetizan. Esto significa que, en lugar de ceder suelo para construir nuevas bibliotecas, centros de día o equipamientos comunitarios, los promotores realizan un pago económico. Como resultado, el barrio puede volverse más denso en población y edificios, pero carece de los espacios públicos y servicios necesarios para sus habitantes, como el cierre de la biblioteca y centro de día en la calle de las Mercedes evidenció.
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