27/10/2019
En el corazón de Pamplona, en la pintoresca esquina donde convergen las calles San Saturnino y Ansoleaga, se alza un edificio que guarda entre sus muros siglos de historia, tradición y servicio a la comunidad. Este lugar, conocido por haber albergado la farmacia más antigua de la ciudad, es mucho más que un simple inmueble; es un testimonio vivo del paso del tiempo, de la evolución de la medicina y de la dedicación de una familia que dejó una huella imborrable en la capital navarra. Desde sus orígenes, marcados por un cartel que reza 'Fundada en el año 1845', hasta su reciente transformación, este espacio ha sido un punto de referencia para pamploneses y visitantes, un lugar donde la salud, la tradición y la arquitectura se fusionan de manera excepcional.

La historia de este emblemático local es un relato de persistencia, innovación y arraigo. A lo largo de casi dos siglos, ha sido testigo de innumerables cambios, adaptándose a las necesidades de cada época sin perder su esencia. Su fachada, sus interiores y los objetos que una vez llenaron sus estanterías narran una crónica fascinante que va más allá de la simple dispensación de medicamentos. Es la historia de una familia, los Sánchez Azcona y Sánchez Ostiz, que durante generaciones mantuvieron viva la llama de un negocio que se convirtió en parte del patrimonio sentimental y cultural de Pamplona.
- Los Orígenes: Una Farmacia con Profundas Raíces
- Un Legado Familiar: Las Famosas Cremas de los Sánchez Azcona
- Un Tesoro Arquitectónico Protegido
- La Evolución y Transformación de un Espacio Emblemático
- Hitos en la Historia de la Antigua Farmacia de Pamplona
- Generaciones de la Familia Sánchez Ostiz
-
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Quién fundó realmente la farmacia en el local de San Saturnino y Ansoleaga?
- ¿Qué tipo de productos o servicios hicieron famosa a esta farmacia?
- ¿Qué pasó con el local original de la farmacia después de 1975?
- ¿Quién fue Julián Arteaga y qué relación tiene con el edificio?
- ¿Se puede visitar el interior de la antigua farmacia actualmente?
Los Orígenes: Una Farmacia con Profundas Raíces
La placa exterior, un mudo testigo del tiempo, proclama con orgullo su fundación en 1845. Sin embargo, la historia de la farmacia en este edificio específico, tal como la conocemos por la familia que la hizo famosa, tiene un hito crucial en el año 1900. Fue entonces cuando Julián Sánchez Azcona, la figura patriarcal de una estirpe de farmacéuticos, fundó la farmacia que llevaría su apellido y se convertiría en un referente en Pamplona. Este detalle es vital, ya que el edificio que la acogió fue construido apenas ocho años antes, en 1892, una obra maestra del renombrado arquitecto Julián Arteaga. Esto sugiere que, si bien el local pudo haber sido una farmacia desde 1845, la impronta y el legado de la familia Sánchez Azcona comenzaron con Julián en el cambio de siglo.
Julián Arteaga, un nombre fundamental en la arquitectura pamplonesa, concibió este edificio pentagonal irregular de tres plantas como un lienzo para ensayar soluciones arquitectónicas innovadoras. Sus balcones forjados y sus ménsulas, elementos distintivos que luego aplicaría en proyectos de mayor envergadura como el edificio de la Audiencia (actual Parlamento de Navarra), dotan al inmueble de una singularidad y una elegancia que perduran hasta hoy. La elección de este diseño no fue casual; buscaba maximizar el espacio en una esquina tan concurrida, creando una estructura funcional y estéticamente atractiva. La visión de Arteaga no solo proporcionó un espacio adecuado para la farmacia, sino que también contribuyó a enriquecer el paisaje urbano de Pamplona con una pieza arquitectónica de gran valor.
Un Legado Familiar: Las Famosas Cremas de los Sánchez Azcona
La farmacia de los Sánchez Azcona no solo destacó por su ubicación privilegiada o su arquitectura; su verdadera fama residía en la calidad y eficacia de los preparados magistrales que allí se elaboraban. Rafael Sánchez Ostiz, nieto de Julián Sánchez Azcona e hijo de Miguel Sánchez Ostiz, rememora con orgullo la reputación de las cremas que su abuelo y su padre creaban con esmero. Estas formulaciones, especialmente diseñadas para tratar afecciones cutáneas como la dermatitis y la psoriasis, gozaron de una popularidad notable en Pamplona y sus alrededores. Eran el resultado de años de experiencia, conocimiento y un toque artesanal que las diferenciaba de los productos comerciales.
La elaboración de estas cremas no era solo un proceso químico; era un arte que se transmitía de generación en generación. Los farmacéuticos Sánchez Azcona y Sánchez Ostiz se dedicaban a entender las necesidades de sus pacientes, personalizando tratamientos y ofreciendo soluciones que a menudo superaban las expectativas. Este enfoque centrado en el paciente y la calidad de sus productos les valió la lealtad de una clientela que acudía a ellos buscando alivio y confianza. La farmacia se convirtió en un centro de sanación y esperanza para muchos, y las historias de éxito de sus cremas se transmitían de boca en boca, consolidando su reputación.
Un Tesoro Arquitectónico Protegido
El valor histórico y artístico de la antigua farmacia es tal que tanto su fachada como su interior están catalogados con un grado de protección 3. Este reconocimiento oficial subraya la importancia de preservar cada detalle de este edificio. La zona de atención al público, de forma octogonal, es un deleite para la vista, con una decoración “ecléctica muy fina en sus detalles: arquillos, molduras de escayola...”, como señala la ficha técnica. Cada elemento, desde los intrincados diseños en el techo hasta las delicadas molduras en las paredes, contribuye a crear una atmósfera única, transportando a los visitantes a otra época.
Rafael Sánchez Ostiz, quien es médico geriatra y ha mantenido un vínculo cercano con el legado familiar, describe el interior como un verdadero museo. “Los muebles, las estanterías, todo está igual que hace un siglo. También conservamos muchos albarelos y recipientes antiguos. Es como un pequeño museo”, comenta. Estos albarelos, recipientes cerámicos o de cristal que antaño contenían diversas sustancias medicinales, junto con el mobiliario original de madera noble, son piezas de incalculable valor histórico. Recorrer el interior de la farmacia es como hacer un viaje en el tiempo, un recordatorio tangible de cómo eran las farmacias en los albores del siglo XX, y de la dedicación a la botica tradicional. La preservación de estos elementos no solo honra la memoria de la familia Sánchez Azcona, sino que también enriquece el patrimonio cultural de Pamplona, ofreciendo una ventana a su pasado farmacéutico.
La Evolución y Transformación de un Espacio Emblemático
El año 1975 marcó un punto de inflexión en la historia de esta farmacia. La licencia de farmacia fue trasladada a un nuevo local, situado justo enfrente, en el número 12 de la misma calle, un edificio que destaca por un impresionante mural de Diana cazadora en su fachada. Esta transformación permitió que el local original, en el número 1, adoptara una nueva vocación, adaptándose a las necesidades de salud y bienestar de la sociedad moderna. Se convirtió en el centro de podología, nutrición y fisioterapia Diezmilpasos.

La cuarta generación de la familia, representada por Pablo y Covadonga Sánchez Ostiz, asumió la dirección de este nuevo emprendimiento. Aunque la esencia farmacéutica original se había movido, el espíritu de servicio y cuidado al paciente se mantuvo intacto. El centro Diezmilpasos, con su enfoque multidisciplinar, continuó atrayendo a una clientela fiel. Rafael Sánchez Ostiz destaca que “venían muchos peregrinos a darse masajes”, lo que subraya la conexión del local con el Camino de Santiago y la vitalidad de la zona. La reciente jubilación de una dependienta de larga trayectoria y el anuncio de 'Se traspasa' por jubilación y la imposibilidad de atender el negocio, marcan el fin de una era para la presencia directa de la familia en este local, aunque su legado perdura en la memoria colectiva de Pamplona y en la historia de la ciudad.
Hitos en la Historia de la Antigua Farmacia de Pamplona
| Año | Acontecimiento |
|---|---|
| 1845 | Fecha indicada en el cartel como fundación de la farmacia en el local. |
| 1892 | Construcción del edificio pentagonal por el arquitecto Julián Arteaga. |
| 1900 | Julián Sánchez Azcona funda la farmacia familiar en el edificio. |
| 1975 | La licencia de farmacia se traslada al local del número 12. |
| Post-1975 | El local original se convierte en Diezmilpasos (podología, nutrición, fisioterapia). |
| Actualidad | Local 'Se traspasa' por jubilación de la cuarta generación. |
Generaciones de la Familia Sánchez Ostiz
| Nombre | Relación | Rol Destacado |
|---|---|---|
| Julián Sánchez Azcona | Abuelo de Rafael | Fundador de la farmacia familiar en 1900. |
| Miguel Sánchez Ostiz | Padre de Rafael | Continuador del legado, creador de famosas cremas. |
| Rafael Sánchez Ostiz | Nieto de Julián | Médico geriatra, custodio de la memoria familiar. |
| Pablo Sánchez Ostiz | Cuarta generación | Gestor del centro Diezmilpasos en el local original. |
| Covadonga Sánchez Ostiz | Cuarta generación | Gestora del centro Diezmilpasos en el local original. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Quién fundó realmente la farmacia en el local de San Saturnino y Ansoleaga?
Según el cartel, el establecimiento como farmacia en ese local data de 1845. Sin embargo, la farmacia específica de la familia Sánchez Azcona, que se hizo tan famosa y cuyo legado se describe, fue fundada por Julián Sánchez Azcona en el año 1900.
¿Qué tipo de productos o servicios hicieron famosa a esta farmacia?
La farmacia fue especialmente conocida por las cremas magistrales que elaboraban el abuelo Julián y el padre Miguel para tratar afecciones de la piel como la dermatitis y la psoriasis. Estas cremas tenían una gran fama por su eficacia.
¿Qué pasó con el local original de la farmacia después de 1975?
Después de que la licencia de farmacia se trasladara, el local original en la esquina de San Saturnino y Ansoleaga se transformó en el centro de podología, nutrición y fisioterapia llamado Diezmilpasos, gestionado por la cuarta generación de la familia.
¿Quién fue Julián Arteaga y qué relación tiene con el edificio?
Julián Arteaga fue el arquitecto que diseñó y construyó el edificio pentagonal en 1892, ocho años antes de que Julián Sánchez Azcona fundara su farmacia en él. Arteaga es conocido por sus innovaciones arquitectónicas en Pamplona.
¿Se puede visitar el interior de la antigua farmacia actualmente?
Aunque el local ha estado en proceso de traspaso, su interior está catalogado y conservado tal como hace un siglo, con muebles, estanterías y albarelos antiguos. Esto lo convierte en un 'pequeño museo', lo que sugiere que su valor patrimonial podría abrir puertas a futuras iniciativas de conservación y posible acceso público, aunque no es un museo formalmente abierto al público en la actualidad.
La antigua farmacia de Pamplona es más que un edificio; es un símbolo de la historia y el progreso de la ciudad. Su legado perdura no solo en su imponente arquitectura y en los recuerdos de quienes la frecuentaron, sino también en el espíritu de servicio y la dedicación a la salud que la familia Sánchez Azcona y Sánchez Ostiz cultivaron durante generaciones. Es un recordatorio de cómo los espacios urbanos, con su evolución y transformación, continúan narrando las crónicas de una comunidad y sus habitantes, dejando una marca indeleble en el corazón de Pamplona.
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