26/12/2019
La maloclusión Clase II División 1, una condición identificada inicialmente por el renombrado ortodoncista Edward Angle, se caracteriza por una relación distal de la arcada dental inferior con respecto a la superior. Esta desarmonía esquelética y dental no solo afecta la estética facial, sino que también puede tener profundas implicaciones en funciones vitales como el habla, la masticación y la deglución, e incluso conducir a disfunciones temporomandibulares y dolor orofacial. Es, de hecho, uno de los desafíos más frecuentes y complejos en la práctica ortodóncica actual. Entender sus características, causas y, crucialmente, el momento óptimo para su intervención, es fundamental para lograr resultados exitosos y duraderos. Este artículo explorará en detalle los tratamientos ortopédicos más efectivos para la Clase II División 1, destacando cuándo y cómo se aplican para restaurar la armonía bucal y facial.

- Características y Diagnóstico de la Maloclusión Clase II División 1
- ¿Por Qué Ocurre? La Etiología de la Clase II División 1
- El Momento Clave: ¿Cuándo Tratar la Maloclusión Clase II?
- Aparatos Ortopédicos Funcionales: Una Visión General
- Tratamientos Específicos para la Maloclusión Clase II División 1
- Consideraciones Adicionales: Extracciones y Estabilidad
-
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Es doloroso el tratamiento con aparatos ortopédicos?
- ¿Cuánto tiempo dura el tratamiento ortopédico para la Clase II División 1?
- ¿Qué sucede si no se trata la maloclusión Clase II División 1?
- ¿Necesitaré usar retenedores después del tratamiento ortopédico?
- ¿A qué edad debo llevar a mi hijo al ortodoncista si sospecho una Clase II División 1?
- Conclusión
Características y Diagnóstico de la Maloclusión Clase II División 1
La maloclusión Clase II División 1 es un problema común, afectando aproximadamente entre el 15.87% y el 19.0% de los niños, con una ligera mayor prevalencia en el género femenino. Su diagnóstico se basa en una combinación de características intraorales, extraorales y cefalométricas.
Características Intraorales
Principalmente, se observa que los caninos y molares mandibulares se encuentran en una posición distal en relación con sus correspondientes superiores. Una de las características más distintivas es el aumento del overjet (resalte horizontal), que es la distancia horizontal entre los bordes incisales de los incisivos superiores e inferiores. La intensidad y la inclinación de los incisivos superiores hacia labial (vestibuloversión) varían, haciéndolos más susceptibles a traumas dentales. Los incisivos inferiores, por su parte, pueden mostrar una inclinación hacia lingual (retroinclinación), especialmente si el resalte es muy pronunciado, aunque también pueden estar en una posición normal o incluso protruidos, dependiendo de la relación de las bases óseas y la función labiolingual. La relación vertical entre las arcadas puede variar considerablemente, desde una sobremordida profunda (cuando los incisivos superiores cubren excesivamente a los inferiores) hasta una mordida abierta anterior (cuando no hay contacto entre los incisivos superiores e inferiores), influenciada por los factores etiológicos asociados. Además, es frecuente que esta maloclusión esté acompañada por una atresia maxilar, lo que significa que el maxilar superior es más estrecho de lo normal.
Características Extraorales
La Clase II División 1 impacta significativamente el equilibrio facial. Es común encontrar un perfil facial convexo, donde el maxilar parece protruido y/o la mandíbula retrognática. A menudo, el patrón de crecimiento facial tiende a ser dolicofacial, caracterizado por una cara larga y estrecha. La protrusión de los dientes anteriores superiores a menudo impide el sellado labial adecuado, lo que lleva a que los incisivos superiores descansen sobre el labio inferior, afectando la estética y la función.
Características Cefalométricas
Desde una perspectiva cefalométrica, se observan medidas específicas que confirman el diagnóstico:
- El ángulo SNA (punto Silla-Nasion-punto A), que mide la posición del maxilar superior, suele estar aumentado, indicando una protrusión maxilar.
- El ángulo SNB (punto Silla-Nasion-punto B), que evalúa la posición de la mandíbula, es generalmente menor en comparación con los pacientes de Clase I.
- El ángulo ANB (punto A-Nasion-punto B), que define la relación anteroposterior entre el maxilar y la mandíbula, se encuentra aumentado.
- El ángulo goníaco, que indica la forma de la mandíbula, se encuentra abierto en comparación con los pacientes Clase II División 2.
- El ángulo interincisal (entre los incisivos superiores e inferiores) suele estar reducido debido a la proinclinación de los incisivos superiores.
- El ángulo mentolabial (entre el mentón y el labio inferior) se encuentra aumentado, reflejando la eversión del labio inferior causada por la protrusión de los incisivos superiores.
- La medida lineal Ls - 1 (labio superior - incisivo superior) puede mostrar un espesor menor del labio superior, correlacionado con la protrusión de los incisivos superiores.
¿Por Qué Ocurre? La Etiología de la Clase II División 1
La maloclusión y las deformidades dentofaciales rara vez se deben a un único factor. En la Clase II División 1, interactúan múltiples elementos que se superponen, pero se pueden identificar dos componentes principales en su etiología: la predisposición genética y los factores exógenos o ambientales.
Predisposición Genética
Existe un componente hereditario que influye en el desarrollo de las estructuras óseas y dentales. Si bien la genética sienta las bases, los factores ambientales pueden agravar o modificar la expresión de esta predisposición.
Factores Exógenos o Ambientales
Estos incluyen todos los elementos capaces de condicionar una maloclusión durante el desarrollo craneofacial. La influencia de los hábitos miofuncionales sobre el crecimiento y desarrollo es crucial:
- Respiración Bucal: Cuando una persona respira predominantemente por la boca, la lengua tiende a descender y el maxilar superior puede desarrollarse de forma más estrecha, lo que contribuye a la vestibuloversión de los incisivos superiores y la mesialización de los molares posteriores, facilitando la aparición de una Clase II División 1.
- Empuje Lingual (Deglución Atípica): En la deglución infantil o atípica, especialmente el Tipo II con presión lingual anterior, la lengua ejerce presión sobre los dientes anteriores o entre ellos. Esta presión constante puede causar deformaciones como mordida abierta anterior y vestibuloversión de los incisivos superiores.
- Succión Digital (Chuparse el dedo): Este hábito, especialmente si es prolongado, provoca una protrusión de los incisivos superiores (a menudo con diastemas o espacios entre ellos), retroinclinación de los incisivos inferiores, y puede generar una mordida abierta anterior y un prognatismo alveolar superior.
- Succión Labial: El hábito de succionarse el labio inferior produce alteraciones similares a las de la succión digital, afectando la posición de los incisivos y el perfil labial.
La Clase II División 1 parece ser una de las alteraciones con una fuerte influencia de estos factores ambientales, especialmente las deficiencias respiratorias y la deglución atípica.
El Momento Clave: ¿Cuándo Tratar la Maloclusión Clase II?
La elección del momento ideal para iniciar el tratamiento de la maloclusión Clase II es un tema que ha generado considerable debate en la ortodoncia. Sin embargo, la intervención temprana, durante el período de crecimiento y desarrollo craneofacial del paciente, es ampliamente reconocida como un factor de gran importancia para el éxito terapéutico. Esto se debe a que, en esta etapa, es posible modificar el crecimiento de los huesos maxilares y mandibulares, guiándolos hacia una relación más armónica.
El Debate del Momento Ideal
Algunos profesionales recomiendan un tratamiento en dos fases: una primera fase durante la pre-adolescencia o la dentición mixta (cuando coexisten dientes de leche y permanentes), utilizando aparatología ortopédica funcional para corregir las desarmonías esqueléticas. Una segunda fase se llevaría a cabo en la adolescencia, una vez que la mayoría de los dientes permanentes hayan erupcionado, complementando con aparatología fija (brackets) para refinar la oclusión y la posición dental. Esta estrategia busca aprovechar al máximo el potencial de crecimiento del paciente.
Por otro lado, el tratamiento en una sola fase implica esperar a que el paciente tenga toda su dentición permanente y se encuentre en una edad más avanzada para realizar el tratamiento ortodóncico con aparatología fija. Si bien esta opción puede ser viable, a menudo requiere un enfoque más compensatorio y puede no lograr los mismos cambios esqueléticos que la intervención temprana.
El Pico de Crecimiento Puberal: Un Momento Óptimo
El pico de crecimiento puberal es generalmente considerado el mejor momento para el tratamiento ortodóncico en pacientes con maloclusión Clase II. Durante este período, se produce una mayor intensidad en el crecimiento del cóndilo mandibular, lo que permite aprovechar al máximo la respuesta del organismo a los estímulos de los aparatos ortopédicos. Al aplicar fuerzas en este momento, es posible inducir un crecimiento mandibular más favorable y una remodelación de la fosa glenoidea de la articulación temporomandibular (ATM).
No obstante, estudios recientes también han demostrado que se pueden obtener respuestas tisulares significativas incluso en individuos tratados después del pico de crecimiento puberal, con remodelación de la fosa glenoidea, el cóndilo y adaptación de la ATM. Esto sugiere que, si bien el momento ideal es durante el crecimiento activo, no se descartan buenos resultados en etapas posteriores, aunque el enfoque y los aparatos puedan variar.
Factores que Influyen en la Elección del Protocolo
La elección de un protocolo de tratamiento particular depende de numerosos factores individuales del paciente, incluyendo:
- Eficacia: La capacidad del tratamiento para lograr los objetivos deseados.
- Aspecto Psicológico: La disposición y cooperación del paciente, especialmente importante en el uso de aparatos removibles.
- Aspecto Financiero: El costo asociado a las diferentes modalidades de tratamiento.
- Riesgos de Daños: Posibles riesgos para el tejido dental y periodontal.
- Complejidad del Caso: La severidad de la maloclusión y la necesidad de intervenciones adicionales.
- Duración del Tratamiento: El tiempo estimado para completar todas las fases.
- Estabilidad: La probabilidad de mantener los resultados a largo plazo.
- Aceptación por Parte del Paciente: La comodidad y la disposición para usar los aparatos según las indicaciones.
Aparatos Ortopédicos Funcionales: Una Visión General
Para el tratamiento de la maloclusión Clase II, existe una amplia variedad de dispositivos ortopédicos. Estos aparatos están diseñados para modificar el crecimiento y desarrollo de los maxilares y la mandíbula, aprovechando las fuerzas musculares y el potencial de crecimiento del paciente. Son particularmente efectivos en pacientes en crecimiento, donde pueden producir cambios esqueléticos significativos.
Entre los recursos terapéuticos de mayor efectividad se encuentran los aparatos ortopédicos funcionales, que pueden ser removibles o fijos, y los aparatos extraorales. Su objetivo principal es corregir las desarmonías anteroposteriores maxilo-mandibulares, logrando una mejora del patrón esquelético. En pacientes con un patrón de crecimiento hiperdivergente (cara larga) y maloclusión Clase II División 1 asociada a mordida abierta anterior, el tratamiento busca no solo corregir la relación anteroposterior, sino también controlar el crecimiento vertical de la cara y favorecer el crecimiento mandibular.
Tratamientos Específicos para la Maloclusión Clase II División 1
La diversidad de opciones de tratamiento puede generar dudas. A continuación, se detallan algunos de los aparatos ortopédicos más utilizados y sus características.
Aparatos Extraorales (Headgear)
Estos dispositivos aplican fuerzas externas directamente al complejo nasomaxilar. Son un método eficaz para la corrección inicial de las desarmonías anteroposteriores. Su principal acción es producir la distalización de los molares superiores e inhibir el crecimiento maxilar, lo que permite que la mandíbula tenga un crecimiento más libre y favorable. Para ser efectivos, deben generar fuerzas de aproximadamente 400 a 500 gramos y se utilizan durante al menos 16 horas al día. Es crucial que la línea de fuerza pase por el centro de resistencia del maxilar (ubicado en los ápices de los premolares maxilares) para evitar inclinaciones dentales indeseadas. Los resultados incluyen una reducción del ángulo SNA (que indica la posición del maxilar), un aumento significativo del SNB (posición de la mandíbula) y una reducción del ángulo ANB (relación maxilomandibular), lo que demuestra su capacidad para restringir el maxilar y liberar el crecimiento mandibular.
Aparatos Funcionales Fijos
Los aparatos funcionales fijos ofrecen la ventaja de no depender de la colaboración del paciente, lo que se traduce en una alta tasa de éxito. Además, al poder ser combinados con aparatología fija (brackets), pueden reducir significativamente el tiempo total de tratamiento.

Herbst
El aparato de Herbst es un dispositivo altamente eficiente para la corrección de la maloclusión Clase II de Angle, destacándose en la normalización de la relación molar y la corrección del overjet. Afecta el crecimiento maxilar al restringir su desplazamiento anterior y estimula el crecimiento condilar mandibular, lo que resulta en un avance de la mandíbula. A nivel dental, generalmente distaliza los molares superiores (manteniendo su posición vertical o incluso intrusándolos) y mesializa los molares inferiores. Es particularmente indicado cuando se espera poco crecimiento residual o incluso después del pico de crecimiento puberal, debido a su probada eficacia en estas etapas. Su naturaleza fija garantiza una mínima necesidad de cooperación por parte del paciente, lo que contribuye a su alta tasa de éxito.
MARA (Mandibular Advancement Repositioning Appliance)
El MARA es una alternativa al Herbst que también ha demostrado eficacia en la corrección de maloclusiones Clase II. Este aparato produce un alargamiento significativo de la mandíbula y actúa sobre el maxilar de manera similar a un aparato extraoral de tracción alta, restringiendo su crecimiento. Sus cambios esqueléticos favorables incluyen la elongación mandibular y la disminución del ángulo ANB. Una ventaja importante del MARA es que puede utilizarse en combinación con aparatos fijos completos, lo que puede contribuir a reducir la duración total del tratamiento. La activación del MARA implica ajustes de 2 a 4 mm cada tres meses durante un año, buscando una ligera sobrecorrección dental.
AdvanSync
El AdvanSync es otro aparato funcional fijo que produce una restricción significativa en el crecimiento del maxilar, con efectos ortopédicos a corto plazo similares a los documentados para el aparato de Herbst. Estos resultados confirman su eficacia en la modificación del crecimiento maxilar y mandibular. Los protocolos de activación para el AdvanSync varían, pero generalmente implican ajustes cada 6 a 12 meses, buscando una sobrecorrección moderada.
Forsus
El Forsus es un aparato telescópico semirrígido interarcada que utiliza un muelle superelástico de Níquel-Titanio para ejercer una fuerza constante de 200 gramos. Al igual que el Herbst, tiende a intruir los molares superiores y, una vez colocado, no requiere la colaboración del paciente. El factor predominante en la corrección de la Clase II con Forsus es el mayor desplazamiento anterior de la mandíbula. Sus indicaciones no se limitan a pacientes en crecimiento; por el contrario, su uso puede recomendarse en pacientes que se encuentran en la etapa final del crecimiento o incluso en adultos jóvenes, lo que lo convierte en una opción versátil.
Otros Aparatos Ortopédicos
La literatura también menciona otros aparatos funcionales que han sido utilizados para la corrección de la Clase II División 1, como el bionator de Balters, el activador elástico de Klamnt, el configurador reverso sostenido II, los bloques gemelos y el aparato de Frankel. Estos aparatos, si bien no se detallan en la misma medida en la información proporcionada, forman parte del arsenal terapéutico del ortodoncista para abordar esta compleja maloclusión, buscando siempre la adaptación individualizada a las necesidades de cada paciente.
Tabla Comparativa de Aparatos Funcionales Fijos
| Aparato | Mecanismo Principal | Dependencia de Cooperación | Efectos Esqueléticos Clave | Momento Ideal de Uso |
|---|---|---|---|---|
| Herbst | Avance mandibular constante, restricción maxilar. | Mínima (fijo). | Estimula crecimiento condilar, restringe maxilar. | Durante o después del pico de crecimiento. |
| MARA | Reposicionamiento mandibular anterior. | Mínima (fijo). | Alargamiento mandibular, restricción maxilar. | Durante el pico de crecimiento. |
| AdvanSync | Avance mandibular, restricción maxilar. | Mínima (fijo). | Restricción significativa del crecimiento maxilar. | Durante el pico de crecimiento. |
| Forsus | Muelle telescópico que avanza la mandíbula. | Nula (fijo). | Mayor desplazamiento anterior de la mandíbula. | Final del crecimiento o adultos jóvenes. |
Consideraciones Adicionales: Extracciones y Estabilidad
En el plan de tratamiento de la Clase II División 1, especialmente en casos de apiñamiento dental o protrusión dentoalveolar maxilar significativa, la extracción de premolares es una opción a considerar. Históricamente, se creía que todos los tratamientos debían finalizar en una relación molar Clase I para asegurar la estabilidad y evitar problemas temporomandibulares. Sin embargo, estudios más recientes han demostrado que una relación molar Clase II puede ser estable y funcional sin efectos desfavorables si se logra una oclusión dental adecuada.
La extracción de los cuatro primeros premolares superiores se utiliza para crear el espacio necesario para corregir la protrusión de los incisivos superiores y mejorar el perfil facial, especialmente cuando la sensibilidad vertical del paciente contraindica la distalización de los molares. La estética facial, con un perfil convexo y un labio superior protruido, es una preocupación importante para muchos pacientes, y la retracción de los dientes anteriores mediante extracciones puede mejorar significativamente el perfil y la salud psicológica. Se ha demostrado que el protocolo de extracción de premolares superiores es más eficaz que la no extracción en pacientes con ciertas características de maloclusión Clase II.
Es importante destacar que los estudios han demostrado que los aparatos funcionales como el MARA y el AdvanSync producen aumentos óseos significativos en la longitud total de la mandíbula (1.9 mm y 1.4 mm, respectivamente), lo que contribuye a la corrección esquelética. En cuanto a la articulación temporomandibular (ATM), se ha evidenciado que aparatos como el Herbst, bloques gemelos, Bionator y Frankel no presentan efectos adversos. Sin embargo, no existen reportes concluyentes sobre los efectos específicos de la terapia con Forsus y MARA a nivel de la ATM, aunque su uso es ampliamente aceptado en la práctica clínica.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Es doloroso el tratamiento con aparatos ortopédicos?
Generalmente, el tratamiento ortopédico no es doloroso, pero puede generar molestias o una sensación de presión durante los primeros días después de la colocación o los ajustes del aparato. Estas sensaciones suelen ser temporales y pueden manejarse con analgésicos de venta libre. Los tejidos blandos (lengua, mejillas) también pueden irritarse inicialmente hasta que se adapten a la presencia del aparato.
¿Cuánto tiempo dura el tratamiento ortopédico para la Clase II División 1?
La duración del tratamiento varía significativamente según la severidad de la maloclusión, el tipo de aparato utilizado, la edad del paciente y su nivel de cooperación. En un enfoque de dos fases, la primera fase ortopédica puede durar entre 12 y 18 meses. Si se complementa con una segunda fase de ortodoncia fija, el tiempo total puede extenderse, pero los aparatos fijos funcionales pueden acortar el tiempo total al combinarse con brackets.
¿Qué sucede si no se trata la maloclusión Clase II División 1?
No tratar una maloclusión Clase II División 1 puede llevar a diversas complicaciones. Además de la insatisfacción estética debido al perfil facial convexo y los dientes protruidos, pueden surgir problemas funcionales como dificultades para morder y masticar, alteraciones en el habla, y una mayor susceptibilidad a traumas dentales en los incisivos superiores. A largo plazo, puede contribuir a problemas en la articulación temporomandibular (ATM) y un desgaste dental irregular.
¿Necesitaré usar retenedores después del tratamiento ortopédico?
Sí, la fase de retención es crucial después de cualquier tratamiento ortodóncico u ortopédico. Los retenedores (fijos o removibles) son esenciales para mantener los resultados obtenidos y prevenir que los dientes y las estructuras óseas vuelvan a su posición original. La duración y el tipo de retención serán determinados por su ortodoncista, pero generalmente es un compromiso a largo plazo.
¿A qué edad debo llevar a mi hijo al ortodoncista si sospecho una Clase II División 1?
Se recomienda una primera evaluación ortodóncica alrededor de los 6 o 7 años de edad. Aunque no siempre se inicie el tratamiento de inmediato, esta evaluación temprana permite identificar problemas de crecimiento y desarrollo, incluyendo la Clase II División 1, y planificar el momento óptimo para una intervención que aproveche el crecimiento del niño.
Conclusión
La maloclusión Clase II División 1 es una condición ortopédica compleja pero tratable, con una variedad de opciones terapéuticas diseñadas para corregir las desarmonías esqueléticas y dentales. Desde los tradicionales aparatos extraorales hasta los modernos dispositivos funcionales fijos como el Herbst, MARA, AdvanSync y Forsus, el ortodoncista cuenta con un arsenal de herramientas para abordar eficazmente este desafío. La clave del éxito radica en un diagnóstico preciso y, fundamentalmente, en la elección del momento oportuno para la intervención, idealmente durante el período de crecimiento activo del paciente, como el pico de crecimiento puberal. Si bien la genética juega un papel, la eliminación de hábitos perjudiciales es igualmente vital para un resultado favorable y estable.
Es crucial comprender que cada caso es único y requiere una evaluación individualizada. La decisión sobre el tipo de tratamiento, su duración y la necesidad de extracciones dentales siempre debe ser tomada por un especialista en ortodoncia, quien considerará todos los factores clínicos y las preferencias del paciente. Con el tratamiento adecuado y una buena cooperación, es posible lograr no solo una sonrisa estéticamente agradable, sino también una función masticatoria y respiratoria óptimas, mejorando significativamente la calidad de vida de los pacientes.
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